domingo, 30 de agosto de 2009



Cuando Luis confundió los gases estomacales con la nostalgia.

Estamos almorzando. Mi hijo pide permiso para levantarse y lleva su plato a la cocina. Mi esposo y yo seguimos sentados en el comedor conversando. Cuando Luis regresa se sienta y tocándose las costillas me dice:
-Mamá, siento una nostalgia grandísima por aquí.
Lo miro y miro a mi esposo y sin poder aguantar más suelto una estrepitosa carcajada. Luis me mira como asustado y me pregunta qué le pasa. Yo entre risas le pregunto cómo es eso que siente una nostalgia entre las costillas.
Él muy serio se levanta y se acerca a mi silla, se levanta la camisa y me dice:
-Sí mami, es una nostalgia que me puya aquí, justo donde tengo el dedo y casi no puedo respirar cuando me da.
Imposible, no puedo dejar de reírme, así que para que no crea que me burlo de él lo abrazo y le doy besos entre risas y le digo:
-No hijo, eso no es nostalgia eso es un "peo" atravesado jajajajajaja