domingo, 22 de noviembre de 2009

Educando... mejor, respondiendo preguntas


- ¿Mamá, sabes una cosa?
- ¿Qué debo saber Luis?
- Tres de las niñas de mi salón ya tienen la menstruación. ¿Eso duele mami?
Silencio… traga saliva y piensa rápido una respuesta no traumática y real.
- ¿Hijo, tu has visto que a veces yo salgo corriendo porque me baja sangre y debo ir al baño urgente para no mancharme?
- Sí… ¿Eso es la menstruación?
- Sí, y cuando las niñas se comienzan a transformar en mujeres les baja sangre por la vagina. Eso indica que desde ese momento pueden quedar embarazadas. ¡ASÍ QUE TEN CUIDADO Y NI SE TE OCURRA INVENTAR A HACER COSAS SEXUALES CON ALGUNA NIÑA!!, porque ¡tú estás muy chiquito para eso!
- ¿Ah, y ellas entonces pueden tener hijos?
- Sí, no te recuerdas la noticia que estaban pasando el otro día por televisión. Ésa del niño que embarazó a su novia en Inglaterra. ¡Ve a ver muchacho!
- Mami y si yo tengo un hijo… ¿tú aceptarías un sobrinito aquí?
- Jajajajajajajaja… Qué sobrino y qué ochos cuartos Luis Eduardo, eso sería un nieto. ¡Ve a ver muchacho! Yo estoy muy joven para tener nietos y tú demasiado chiquito para pensar en esas cosas. ¡Cuídate! ¡Cuando seas un adulto sabes que debes usar condón! ¡Ah, bueno! ya yo te expliqué eso una vez Luis, no me salgas con vainas raras después.
Luis me mira con cara extraña y me pregunto si estaré siendo muy ruda. Entonces me pregunta:
- ¿Mami, cómo es el condón?
- Es una cosa de goma como el envoltorio de una salchicha que se ponen los hombres para no tener contacto con la vagina de la mujer y dejar la leche de la vida allí y no echarla adentro de la mujer. Así no la embarazan y ¡todos felices como unas perdices!
- Ay, sí mami, pero no entiendo, explícame mejor cómo es eso. Dónde lo compro.
- Bueno, Luis…!! Primero: lo compras en la farmacia. Los hay de colores, sabores, texturas diversas, con lubricación, sin lubricación…
- ¡CON SABORES MAMIIIIII!!! Y… ¿PARA QUÉ ES ESO?
Uy, tremendo lío en el que me metí, por qué se le ocurre llenarme de preguntas a esa hora, yo con sueño y sin mente para construir explicaciones sensatas.
- Bueno hijo, es que hay una cosa que se llama sexo oral. Otro día te explico mejor eso, pero el asunto es que a la novia o esposa le puede provocar jugar con el pene tuyo y si te has puesto el condón a ella le va a saber a uva o a fresa, según el sabor que hayas comprado.
Jajajajajajajaja, Dios, ¿qué puedo decir para no derramar agua?
- Ah, ya entiendo… y ¿Cómo es eso de la lubricación?
- ¡Luis, por favor, son las nueve de la noche y mañana tienes clase hijo!
- Anda mami, cuéntame. ¿Tú no eres mi mamá, pues?
- Bueno, ponte el pijama que ya vengo.
Fui a mi habitación y busqué un condón:
- Luis, ve… esto es un condón.
- ¿De verdad mami?
- Sí, vienen en empaques de distintos colores. Te explico. Tú lo compras y lo llevas cuando vas a salir con tu novia. Cuando vayan a hacer cositas lo cortas.
Trato de abrirlo por la pestaña punteada que indica que por allí se debe abrir y no puedo. No veo una tijera cerca y trato de abrirlo con las manos, a lo cavernícola, y tardo porque el empaque es durísimo. Entonces le digo a Luis:
- Bueno, tienes que practicar, porque dudo que en el hotel te pongan tijeras y esto es durísimo y no vas a tener a la novia esperando media hora a que lo abras. Vas a tener que practicar antes.
Luis y yo soltamos las carcajadas y termino de abrirlo con las manos. Lo saco del empaque y le digo:
- Esto es un condón Luis. Huélelo (se lo acerco a la nariz). Tócalo (se lo doy en la mano).
Luis me mira con asombro. Tiene los ojos del tamaño de un par de patillas.
- ¿Y cómo se pone mami?
Le digo que se pone en la cabeza del pene y se corre para atrás, pero él me ve como interplanetario. Así que trato de ponérmelo en la mano, pero no estira tanto. Paseo la mirada por sus cosas y veo una colonia de niños de forma alargada. La sostengo entre mis rodillas y se lo pongo mientras voy dándole las indicaciones.
- Se pone aquí, se lleva para atrás y se desliza hasta el final.
- ¿Cual final mami?
Me pongo la colonia como si fuera mi pene y le señalo con la mano:
- Hasta aquí Luis. Debe ponerse bien porque puede quedársele adentro de la cucharita a la muchacha y todo se puede complicar. Luego lo sacas de tu pene y lo echas en la papelera.
- ¡Ah, entiendo! Cuando yo sea grande y vaya a salir con mi novia, lo compro, me lo pongo y me visto y…
- JAJAJAJAJAJAJA… ¡NOOOOOO, Luis! ¡Por Dios hijo…! Eso lo haces en el momento que ya están enamorados en la cama, con el pene duro porque sino no sirve.
- ¿Mami y como yo voy a saber cómo ponérmelo?
- Cuando seas más grande, tengas una novia, comiences a tener lechita de la vida y a cambiar la voz (como si te hubieras tragado un pollo), así como el vecino cuando comenzó a hablar entre ronco y finito, debes practicar en tu cuarto. Me dices, vamos a la farmacia y compramos varios y en tu cuarto cierras la puerta y practicas.
Él se ríe y me mira con timidez.
- Y… mami… tú me vas a dejar practicar en mi cuarto.
- Sí, hijo. Eso es normal. Todos los seres humanos deben aprender a conocer su cuerpo. ¡Ahora arrópate y a dormir!
- Sí mami, pero guárdame el condón para cuando tenga 18 años.
- Luis, será para que se te pudra de aquí hasta allá.

Un cuento viejo que no es realmente un cuento



¡Zoraida, qué nombre de adulta para una niña tan menuda y flacucha!
Decirle que su nombre era árabe y que tenía un lindo significado no tenía sentido para ella. Lo único a lo que su nombre se le parecía era a la esposa del zorro de la caperucita roja y eso no la complacía para nada.
Zoraida… también podría ser la esposa del Zorro, el valiente enmascarado que veía en la tele. Ese sí le parecia mejor.
Era tan guapo el zorro.
Ella lo veía y sentía emoción.

Ella habla sola, mantiene una conversación con su posible zorro. Es como un ensayo, porque a veces le pasa que se queda muda cuando lo ve, no sabe qué decir, le tiemblan las piernas y le sudan las manos. Ella cree que eso es lo que llaman AMOR en la radionovela que escucha al mediodía.

Cuando piensa en eso, un monstruo se le despierta en el estómago. No son maripositas, efecto de los nervios, es un animal grande, horrendo que le produce un terremoto en la barriga.

¡AMOR!
Eso es peor que lo que le dice su mamá sobre el hecho de hablar sola por horas dando vueltas alrededor del recuadro del jardín. Le dice que los que hablan solos hablan con el diablo, ella se asusta un poco y le pide mentalmente a Dios que la proteja, que la cuide y que le aleje al diablo y sigue hablando más bajito para que el diablo no la escuche, sólo Dios sabe lo que dice mientras susurra una conversación ficticia con su Zorro.

Nunca ha entendido por qué le gusta tanto hablar sola. Quizá es porque nadie la comprende.

Total, el asunto aquí es que Zoraida está pensando que tiene AMOR por el zorro. ¿Cómo será besar al zorro y estar abrazada a él?

Sabe que es pequeña, pero que adentro tiene un amor de adulta. ¿Será culpa de ese bendito nombre que se empeñaron en ponerle antes de nacer?

Ella piensa hablarle y se pierde en esta imagen. Le dirá lo que tantos días ha planificado, está llena de duda y entonces se imagina cómo se siente estar en un aeropuerto y escuchar que la llamen por los parlantes a toda voz: ZORAIDA!!!!

Abre los ojos y qué desgracia! Su hermana la llama porque de la emoción de ver al zorro se orinó la cama que comparten.