lunes, 13 de febrero de 2012

Mi Gabrielito...


Hoy es 13 de febrero (2012) y miro con asombro cuánto has crecido hijo mío. Te veo concreto, tangible, abrazable, besable… sueño hecho real y me quedo como boba con la mirada ida en el amor que me inunda y me deja medio ciega. Allí estás paradito en tu corral, parado sosteniéndote sólo de un cable que desde hace un mes se te antoja como juguete preferido. Lo increíble es que no te das cuenta que te has parado solo por primera vez y que el cable no te sostiene sino que tú eres quien lo sostienes a él. Creo que este asunto es el mismo que filosóficamente se relaciona con el concepto de libertad y dependencia. No sé, se me ocurre la idea, pero ahora no importa reflexionar sino mirarte, ver cómo haces tu mundo posible y lleno de magia, una magia que se rompe cuando pierdes el equilibrio y caes sentado sobre el pianito y comienza a sonar la música y ya no importa el cable sino apretar las teclas y luego a pararse de nuevo, pero ahora sobre el piano con eso te haces más alto y tocas con cada saltito una nota diferente. Sigo mirándote y me sonrío del momento y de las imágenes que guardaré como toda madre que sostiene el tiempo para siempre.

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